El Palace es el gran clásico de Barcelona: un siglo largo de historia real —César Ritz, Dalí, Josephine Baker—, un servicio que los huéspedes describen una y otra vez como el mejor de la ciudad y un desayuno que justifica madrugar. No es, sin embargo, el hotel perfecto: las habitaciones de entrada se quedan justas para lo que cuesta la noche, los extras son caros y la propiedad —hoy en manos del Estado argelino y en venta desde mayo de 2026— añade una incertidumbre que no se ve desde el vestíbulo. Si viajas por el mito y el trato, pocas casas en España compiten; si buscas metros, diseño contemporáneo o la mejor relación calidad-precio, en Barcelona hay opciones más racionales.
Desglose de puntuación
Seis categorías, ponderadas por lo que de verdad importa
- Ubicación 9.2
- Habitaciones 8.7
- Desayuno 9.4
- Servicio 9.5
- Relación calidad-precio 8.2
Lo que nos encantó
- Servicio que los huéspedes califican de forma consistente como impecable y cercano (9,3 en Booking)
- Desayuno de El Jardín citado en opiniones entre los mejores de Barcelona
- Historia verificable desde 1919: el antiguo Ritz, con Dalí como huésped ilustre durante décadas
- Azotea Jardín Diana de unos 1.500 m² con piscina exterior de inspiración romana
- Amar, el restaurante marinero de Rafa Zafra, recomendado por la Guía Michelin
Conviene saber
- Tarifas y extras elevados: hay huéspedes que lo consideran caro incluso para estándares internacionales de 5*
- Las habitaciones de entrada resultan pequeñas para la categoría, según opiniones recurrentes
- El spa es una concesión externa (Mayan Luxury Spa) con opiniones tibias sobre precio y nivel
- Propiedad en venta (Estado argelino, mayo de 2026): incertidumbre sobre inversiones futuras
El edificio y la historia
Pocas casas en España pueden contar lo que cuenta esta. El Palace abrió sus puertas en 1919 como el Ritz de Barcelona, impulsado por el político Francesc Cambó, que se empeñó en que la ciudad tuviera un gran hotel con la firma del suizo César Ritz; el hotelero murió en 1918 y nunca llegó a ver terminada su última criatura (Wikipedia). El edificio, proyectado por el arquitecto Eduard Ferrés i Puig en la Gran Via de les Corts Catalanes 668, se inspiró en los Ritz y Palace madrileños: fachada neoclásica, mármoles, techos altísimos y esa vocación de monumento que hoy lo tiene protegido como patrimonio urbano.
Por sus salones ha pasado un siglo entero. Josephine Baker actuó en la antigua Parrilla del Ritz, Joan Miró acudía de tertulia y Salvador Dalí, su huésped más célebre entre 1950 y 1980, llegó a subir un caballo blanco disecado a su suite como regalo para Gala (web del hotel). Durante la Guerra Civil fue colectivizado y rebautizado «Hotel Gastronómico n.º 1», y en 1940 alojó a Heinrich Himmler en su tristemente célebre visita a Barcelona (Wikipedia). En 2005, tras años de litigios por la marca, perdió el derecho al nombre Ritz y pasó a llamarse El Palace.
La historia reciente es más agitada de lo que aparenta el vestíbulo: reforma integral entre 2007 y 2009 y actualización en 2016-2017 que reinventó la azotea (Oculting); venta en 2011 al magnate argelino Ali Haddad por unos 80 millones (Wikipedia); paso al Estado argelino en 2025 mediante dación en pago tras la caída en desgracia de Haddad (Hosteltur); y, en mayo de 2026, puesta a la venta por unos 100 millones de euros (Crónica Global). El servicio, mientras tanto, no se ha despeinado.
Las habitaciones
Unas 120 habitaciones y suites repartidas en siete plantas (ficha en Expedia), de estética clásica sin disimulo: maderas nobles, telas gruesas, mármol en los baños. Las Art Suites creadas en la reforma de 2017 son la joya de la corona, con la Suite Salvador Dalí a la cabeza: 150 m² en la primera planta, vistas a la Gran Via y el mismo baño de inspiración romana donde el pintor fotografiaba a sus modelos en los años setenta (web del hotel).
Los huéspedes coinciden en tres cosas: camas excelentes, limpieza impecable y baños grandes, muchos con vestidor. La observación que se repite, sobre todo entre viajeros acostumbrados al lujo contemporáneo, es que las habitaciones de entrada se quedan algo justas de tamaño para lo que cuesta la noche (opiniones en Tripadvisor). Nuestro criterio: si el silencio te obsesiona, pide planta alta o vistas interiores —la Gran Via es una arteria con tráfico—, aunque el aislamiento acústico recibe buenas notas de forma consistente.
Desayuno y restaurantes
El desayuno es, según los huéspedes, uno de los grandes argumentos de la casa: buffet internacional servido en El Jardín, un patio interior de aire parisino, de 7:30 a 11:00 y abierto también a no alojados (web del hotel). En Tripadvisor hay quien lo sitúa «entre los tres mejores de Barcelona», y la variedad y el servicio en mesa se elogian una y otra vez (Tripadvisor).
La artillería gastronómica seria llegó en 2022 con Amar, el restaurante marinero del sevillano Rafa Zafra: ostras, caviar, pescados al peso y un menú degustación —«Amar Lentamente»— que rinde homenaje al mar y a los platos históricos del Ritz (Revista Gran Hotel). Figura recomendado en la Guía Michelin, sin estrella por ahora. Y arriba, el Rooftop Garden del Jardín Diana sirve cócteles y cocina informal: de día la piscina es solo para huéspedes, pero a partir de las 18:00 la terraza abre al público hasta la 1:00 (Terrazeo).
La ubicación
Gran Via de les Corts Catalanes 668, esquina con Roger de Llúria, en la Dreta de l’Eixample. Traducción honesta: estás a cinco minutos a pie del Passeig de Gràcia y sus casas modernistas, a unos diez de Plaça Catalunya y a un cuarto de hora del Gòtic. La Gran Via, eso sí, no es la calle más encantadora de Barcelona: es una avenida de tráfico denso, más señorial que coqueta, y el ambiente de barrio —terrazas, comercio de toda la vida— se busca una o dos calles más adentro. Para moverte, el metro de Passeig de Gràcia (L2, L3, L4) y el de Tetuan (L2) quedan a un paso; la Sagrada Família, a unos 25 minutos andando o dos paradas de metro.
Lo que dicen los huéspedes
El consenso es amplio y muy favorable: 9,3 sobre 10 en Booking con más de 2.000 opiniones verificadas (Booking) y cerca de 3.000 opiniones en Tripadvisor. Los elogios que se repiten: un personal que muchos describen como el mejor que han encontrado en Barcelona, el desayuno, la limpieza y la azotea con sus vistas de 360 grados. Las quejas recurrentes, porque las hay: extras y consumos caros —hay quien considera el conjunto «caro incluso para estándares internacionales»—, habitaciones de entrada pequeñas para la categoría y un spa, la concesión externa Mayan Luxury Spa, que algunos huéspedes encuentran caro y por debajo del nivel de la casa.
La pega honesta
El precio, y lo que te dan por él en la categoría de entrada. Desde unos 420-430 € por noche en temporada media (Central de Reservas), la doble estándar de El Palace compite contra hoteles más nuevos que ofrecen más metros y más diseño por dinero parecido. Aquí pagas historia, servicio y azotea; si eso no te emociona, hay opciones más racionales en nuestra lista de los mejores hoteles de Barcelona. Y flotando sobre todo ello, la incertidumbre societaria: un hotel puesto a la venta por su propietario —hoy el Estado argelino— no es el escenario ideal para inversiones ambiciosas a corto plazo.
Para quién es (y para quién no)
Es para ti si viajas por el mito: quieres desayunar donde desayunaba Dalí, valoras un servicio de vieja escuela que los huéspedes ponen por las nubes y prefieres un clásico con un siglo de vida a un cinco estrellas recién estrenado. También para parejas que celebran algo —la azotea al atardecer hace mucho— y para quien entiende el hotel como parte del viaje, no solo como cama. No es para ti si buscas diseño contemporáneo, habitaciones XXL o la mejor relación calidad-precio de la ciudad: El Palace no es el número uno de nuestra guía de Barcelona precisamente porque otras casas le ganan en esas partidas.
Cómo reservar bien
Tres reglas verificables. Una: evita la semana del Mobile World Congress (finales de febrero o principios de marzo), cuando la tarifa media de los cinco estrellas barceloneses supera los 1.100 € por noche (TecnoHotel). Dos: según los datos históricos de Kayak, los meses más baratos suelen ser octubre y enero, y las noches de miércoles y jueves salen mejor que las de fin de semana (Kayak). Tres: compara siempre la web del hotel con Booking y Expedia; el hotel publica ofertas de suites con desayuno y crédito gastronómico que a veces baten a los intermediarios (web del hotel). Y si el desayuno te importa —aquí debería—, contrata tarifa con desayuno incluido: pagarlo aparte sale caro.
— El equipo de Innley
Reseña editorial elaborada en julio de 2026 a partir de fuentes públicas verificadas; no hemos dormido en el hotel y no hemos recibido compensación del hotel. Imagen de portada: Enric, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
El hotel, en imágenes
Fotos: Enric (CC BY-SA 4.0), Jordiferrer (CC BY-SA 3.0) y Pere López Brosa (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.
Preguntas frecuentes
¿Por qué El Palace ya no se llama Ritz?+
Abrió en 1919 como el Ritz de Barcelona, pero en 2005, tras años de litigios por la marca, perdió el derecho al nombre y pasó a llamarse El Palace. El edificio, el servicio y buena parte del personal de toda la vida siguen siendo los mismos.
¿Cuánto cuesta dormir en El Palace Barcelona?+
En temporada media, la doble de entrada parte de unos 420-430 € por noche según los buscadores (julio de 2026). En picos como la semana del Mobile World Congress, las tarifas de los cinco estrellas barceloneses pueden multiplicarse por dos o por tres.
¿Tiene piscina?+
Sí: una piscina exterior de inspiración romana en la azotea Jardín Diana, de unos 1.500 m² de terraza ajardinada. De día es de uso exclusivo para huéspedes; a partir de las 18:00 la terraza abre al público para cócteles hasta la 1:00. Es estacional, no un spa cubierto.
¿Merece la pena el desayuno?+
Es uno de los puntos que más se repiten en las opiniones: buffet internacional servido en El Jardín de 7:30 a 11:00, con huéspedes que lo sitúan entre los mejores de Barcelona. Si puedes, contrata tarifa con desayuno incluido: pagarlo aparte sale caro.
¿Es buena base para visitar Barcelona?+
Muy buena: Passeig de Gràcia y sus casas modernistas a 5 minutos a pie, Plaça Catalunya a unos 10 y el Barrio Gótico a un cuarto de hora. El metro de Passeig de Gràcia (L2, L3, L4) y Tetuan (L2) quedan al lado; la Sagrada Família, a dos paradas.
¿Qué habitación conviene pedir?+
Los huéspedes elogian camas, limpieza y baños de mármol en todas las categorías, pero las de entrada se quedan algo justas de tamaño. Si el presupuesto lo permite, las suites reformadas en 2017 (incluida la Suite Dalí, de 150 m²) son el salto de verdad; si buscas silencio absoluto, pide planta alta o vistas interiores.